¿Qué diablos te pasó True Detective?

… And when I touched her skin, my fingers ran with blood”

TD-credits

Esa es la pregunta que todos los que nos maravillamos con la primera temporada nos estamos haciendo en este momento. Después de ver cinco capítulos de la segunda temporada de True Detective solo puedo pensar que al final del camino no nos espera nada bueno. Tampoco es que sea de esos mamones que esperaban que la segunda temporada superara a la primera, después de todo en esta vida no todo puede ser The Empire Strikes Back o The Last Crusade. Sin embargo no me esperaba semejante desastre. Sí, una caída en la calidad de la serie después de que Cary Joji Fukunaga deicidio no regresar a dirigirla ¿Pero semejante chingadera? Jamás. Así que como el nerd que soy, pasé varias horas pensando sobre qué diablos salió mal en True Detective temporada dos.

Tenemos que empezar con lo más obvio: los detectives y sus pinches vidas, énfasis en pinches. El principal problema con los detectives de esta temporada es que son “demasiados” y sus problemas intrascendentes, énfasis en intrascendentes. Ni siquiera el hecho de que realicen poco o nada de trabajo detectivesco es comparable con que son tres de ellos y ademas tenemos que agregarle al personaje de Vince Vaughn el ex-gangster venido a menos (o a más, la verdad ya no tengo idea).
Esto hace que tengamos más lineas argumentales. El problema es que no podríamos preocuparnos menos por lo que pasa en ellas. Y no por falta de dramatismo, si no por lo contrario. Ray Velcoro, perfectamente interpretado por Colin Farrell, es un policía corrupto que se encuentra en deuda con Frank Semyon (Vince Vaughn) y su jodida vida es la única con la que podríamos encontrar algo de empatía. Ani Bezzeridis es una dura detective que tiene problemas con el alcohol, los juegos de azar, el sexo anal y la pornografía hardcore. Por si eso no fuera poco, le gusta creer que moralmente está por encima de los demás… ah si, ademas creció en una comuna de hippies. Y por ultimo Paul Woodrugh, quien para empezar ni siquiera es un detective, al parecer estuvo en la guerra, está inmiscuido en un pequeño pero súper pinche escándalo sexual, de esos que estoy seguro son bien comunes en California; es homosexual  y tiene serios problemas con ello. Y  todos son alcohólicos porque DRAMATISMO.

Rachel McAdams se ve tan desaliñada que hasta aquí se nota que el cabello le apesta.
Rachel McAdams se ve tan desaliñada que hasta aquí se nota que el cabello le apesta. Pero todos nos la dábamos aunque nos pidiera alguna clase de perversión que no es posible discutir a cámara.

Y podrían pensar: “¡Pero si todo eso suena ligeramente interesante!”, pero tristemente no lo es, ya que en esta temporada Pizzolatto (el escritor), se dio a la tarea de convertir a nuestros protagonistas en clichés idiotas y predecibles. Si en la temporada pasada Rust Cohle y Marty Hart eran hombres complejos, con virtudes, defectos y pecados, en esta ocasión nuestros protagonistas son personas completamente rotas. “These pieces are brokendiría David Bowie. Y el problema es que llega a niveles risibles. Todos son alcohólicos, todos tienen problemas con el sexo y todos tienen problemas con su padres, madres, esposas, hijos, hermanos, familia, amigos, mascotas y un largo etc. Todos son infelices todo el tiempo. Y lo peor es que sus problemas internos, aunque realmente trágicos y sobre cogedores, se sienten como los gritos forzados de un adolescente que solo quiere atención: “Miren lo mal que me ha tratado el mundo, es culpa de todos ustedes que sea de la manera como soy. Yo no puedo cambiar porque ustedes me hicieron así” nos gritan en todo momento para recordarnos lo miserable de sus vidas.

NietzscheEn la temporada pasada Rust y Marty eran personajes simpáticos, interesantes, una pareja dispareja podríamos decir. Rust con su propia y privada tragedia que lo hacia volcarse de lleno a su trabajo, ser bueno en el y escupir diálogos existencialistas con una regularidad que Alejandro Jodorowsky envidiaría. Marty por otra parte es más como nosotros, un hombre de familia a quien la vida en pareja y el trabajo al parecer no le daba la suficiente emoción a su existencia y eso termina por convertir su matrimonio en un jodido Chernobyl.  Estos hombres eran más que detectives, su trabajo no los definía, eran complejos, eran padres, amigos, amantes. Tenían miedos, creencias, esperanzas y motivaciones para cumplir con su trabajo.  Mientras tanto en esta segunda temporada la única motivación que tienen nuestros protagonistas es que resolver el caso es su trabajo. Y un caso de homicidio que no querían y al que llegaron casi por casualidad. Conforme avanzan los capítulos nuestros gallardos y sensuales detectives de la segunda temporada realizan un total de cero horas/hombre de trabajo detectivesco, sin embargo por una gran cadena de casualidades tan increíbles como estúpidas, logran avanzar un poco en el misterioso homicidio de alguien de quien ya olvide su nombre.

Otro gran problema es el lugar donde se desarrolla la serie, el bayou de Louisiana es un lugar misterioso y enigmático, definitivamente Fukunaga logró darle un aire de inminente peligro durante la primera temporada. No solamente por la gente que deambula por la maleza, si no también porque se ve salvaje, como si la vegetación y la naturaleza reclamara para si la ciudad. Como entrar por primera vez en el campamento del Coronel Kurtz de Apocalypse Now. En comparación del bayou de Louisiana, Los Ángeles es un lugar luminoso, sobre-poblado, difícil de darle un aura de peligro y perdición inminente. No es que California no tenga su larga historia de asesinatos, excesos y misterios sin resolver, pero el glamour y la densidad de población hace difícil darle el espíritu necesario para que el televidente sienta que los protagonistas están en verdadero peligro. Uno termina sintiendo que lo más peligroso que  les puede pasar es contraer una ETS. En la primera temporada no nos preocupaba que a Marty o a Rust les dieran un escopetazo, nos preocupaba que pudieran encontrarse con algo mucho peor, algo que los dañara física y mentalmente. Un arma apuntado a su cara era la cosa más inocua que podía pasarles.

Sin embargo el rotundo fracaso de la segunda temporada es más un tema de fondo que de forma. La segunda temporada de True Detective fracasa porque está haciendo todo al revés. En la temporada pasada el asesinato de una joven lleva a nuestros protagonistas a desenmarañar algo mucho más impío y terrible de lo que hubieran imaginado. Lo que empieza como un caso de homicidio se convierte en algo mucho más grande, todo apunta hacia un asesino serial. Pero no solo a eso, también se nos devela la corrupción y el encubrimiento por parte de gente poderosa del gobierno, del clero, de la misma policía para la que trabajan. Extraños rituales en medio del bosque, simbolismo y locura todas juntas logran hacer que nos preguntemos si no estamos ante algo sobre natural, ante algo que no es de este mundo, de este plano en el que existimos. ¿No será el asesino más que un hombre? ¿Alguna fuerza superior y terrible?
En nuestro mundo en donde las personas son asesinadas con una frialdad y frecuencia increíbles, muchos de los individuos que cometen estos crímenes tienden a considerar sus acciones como necesarias. Como su gran cruzada, su gran obra, su contribución a la raza humana. Tienden a darse mucha importancia a ellos mismos y están orgullosos de sus logros. Normalmente los porqués aunque interesantes terminan importando poco ya que nuestras mentes nunca podrán comprenderlo o tal vez porque en el fondo de acciones tan atroces no hay un porqué.  Sí, suena especialmente perverso. El ¿Quién lo hizo? resulta importante, pero el ¿Por qué? resulta infinitamente más interesante, aunque no haya una repuesta concreta y satisfactoria. Estas diferencias son lo que hacen que la primera temporada destaque, lograr una pequeña disección en la mente de un asesino por medio de los hombres que realmente quieren atraparlo es algo de admirarse. Mientras tanto la segunda temporada nos muestra demasiado desde el principio, no hay corrupción o misterios que resolver todo está frente a nuestras corneas. Incluso el aparente motivo del asesinato parece bastante evidente y mundano: Dinero, simple dinero. Digo aparente porque se nos dan pistas de que Caspere (al fin recordé el nombre) podría estar metido en cosas más turbias y lividinosas de lo que pensábamos. Pero sea cual sea la razón por la que Caspere fue asesinado; sea por sexo, por dinero o una combinación de ambas, nada se comparara a la demencia y la frialdad de El Rey Amarillo. Mas que un homicida parece una fuerza de la naturaleza, destinado a repetir su ciclo una y otra vez, como si en su locura, o en su maldad o como quieran llamarle; cumpliera con un deber mayor, poner el universo en orden.

Al final Nic Pizzolatto no entendió lo que hizo grande a su serie en primer lugar. El tema central nunca fue la locura o la corrupción, eran temas interesantes y que le daban matices a su historia. Pero como siempre, todo se reducía a una sola cosa, a lo mas esencial, a la historia más vieja sobre la tierra. El bien contra el mal, la luz contra la oscuridad. Con sus matices, sus zonas grises y sus claroscuros. La cacería de este asesino no era más que la pelea interna de estos dos hombres entre dejarse llevar o intentar realizar algo decente. Probablemente la única cosa decente en sus vidas. Lograr atrapar al asesino de Dora Lange era como poner el universo en balance. Y eso era lo especial de True Detective, ver como Rust y Marty tuvieron el valor de mirar al abismo mientras el abismo les devolvia la mirada. yellow king

…And like a lot of dreams, there’s a monster at the end of it.”

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2 Comments

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  1. Muy bueno el análisis y la comparación. Yo también me he planteado el interrogante de por qué la segunda temporada carece de esa profundidad cuasi mística que poseía la primera.
    En el séptimo capitulo se confirmó un sentimiento que creo que todos veníamos gestando, el de que Bezzerides y Velcoro iban a terminar juntos. En ese momento me di cuenta de que el asesinato, la investigación y todo lo demás era secundario, era un andamiaje para soportar el hecho (consumado en el séptimo capitulo) de la historia de amor.
    Mientras la primera temporada se empeñaba de alguna manera en demostrar que el amor (y la vida) es una farsa, una ilusión sin sentido que nos empeñamos en seguir, un sueño, (filosofía que en el final de la temporada se vio coartada), la segunda es sobre el amor.
    En el medio del caos de la corrupcion, la codicia, el sexo, las drogas, los demonios personales, etc. se abre una pequeña luz para el amor. Pasa entre Velcoro y Bezzerides, pasa entre Semyon y su esposa. Y también en la historia de Woodrugh.
    Así como el nihilismo pesimista de Cohle se vio truncado en el final feliz de la temporada uno, la historia de amor se vio truncada también en el final de la dos.
    Como historia de amor a mi me conmovió, si dejamos de lado los clichés de chicos arruinados que todo el tiempo se empeñan en desparramar.

    Entiendo que desde esa perspectiva la serie se tendría que haber llamado True Lovers.

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    • Tengo que admitir que no había visto de esa forma esta temporada. Creo que hubiera funcionado si se le hubiera dado un poco más tiempo en pantalla para contar esa historia. Ya que al menos para mi, se sintió muy forzada. Entiendo que haya atracción física (Quién no se sentiría atraído fisicamente por McAdams y Farrell, aunque sean las peores versiones de ellos) entre los dos personajes, incluso entiendo que sean los que mejor comprendan los demonios que tienen que cargar, ambos de naturaleza sexual. Pero con tantas cosas pasando, muchas de las cuales al final no tienen ninguna importancia, todo esto se pierde. Y es muy triste porque sin duda esta temporada pudo haber sido de gran calidad. Si tan solo el escritor hubiera podido minimizar la cantidad de cosas que pasan en pantalla. Por ejemplo qué caso tiene tener un personaje tan poco utilizado como Woodrough. Sí sabemos que es homosexual, pero no mucho más de él, estuvo “en el desierto” (un eufemismo para “estuvo en la guerra”) pero nunca nos enteramos que le paso ahí. Así que si nos van a contar tan poco de uno de los PROTAGONISTAS, de quien se supone son los personajes por los cuales deberíamos de preocuparnos, pues mejor deshazte de dicho personaje.
      Espero que la tercera temporada aprenda de los errores de la segunda e intente tener un misterio 1) interesante y bien definido 2) complejo pero no complicado y 3) que realmente le interese a la audiencia. Y obviamente cortar personajes que no vienen al caso. Muchas gracias por el comentario.

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