Blackfish o Tilikum la ballena asesina

BlackfishSon principios de los 90, tal vez sea el año 1993 o 1994 no estoy muy seguro, pero estoy sentado en unas gradas, junto con otro centenar de personas, entre ellas mis padres. Mientras permanezco sentado allí una gran ola de agua helada me cae encima y me deja completamente empapado y atónito. Por supuesto que semejante poderío solo podía venir de una orca. Se trataba de Keiko la ballena asesina que residió muchos años en lo que ese entonces se llamaba Reino Aventura. Ese es el único recuerdo que tengo de Keiko. Por extraño que parezca incluso a esa edad, la idea de un animal de esas proporciones viviendo en un lugar tan pequeño me parecía cuando menos triste, pero sobre todo me parecía una existencia terriblemente solitaria. Y digo extraño porque a esa edad cualquiera se deja llevar por la emoción y sorpresa que un animal como una condenada ballena le provoca, nublando un poco la realidad de las cosas. Recuerdo que entonces me preguntaba si el tener la aleta dorsal doblada le causaba algún dolor o si extrañaba a su familia.

Blackfish el documental sobre la vida de las orcas en SeaWorld, y otros parques acuáticos, parece responder algunas de mis preguntas. El documental se centra principalmente en la vida de Tilikum, desde su captura en Islandia hasta el suceso que le quitó la vida a Dawn Brancheau; su entrenadora. El filme expone las condiciones de vida que los animales de los parques acuáticos tienen que sobrellevar, no solo en el aspecto de tener que aguantar a una veintena de entrenadores  diciéndoles qué, cómo y cuándo hacer sus cientos de gracias para mantener al publico contento; si no también las precarias condiciones en la que los estanques son mantenidos, con espacio insuficiente para animales de esas dimensiones.

No es de extrañar que las principales personas en revelar información sean los mismos entrenadores, después de todo eran ellos los que se encontraban más cerca de las ballenas. Sin embargo hay algo que no me queda por completo claro, ¿Realmente los entrenadores no se daban cuenta de las carencias a los que eran sometidos estos animales? ¿No se daban cuenta del comportamiento errático que tenían los unos con los otros? Después de todos son ellos los que nadaban y entrenaban con esos animales y de paso arriesgaban su vida cada vez que se sumergían con ellos. Me extraña porque son ellos los que veían las heridas que se infligían las ballenas entre si, son ellos los que escuchaban sus lamentos. La realidad es que me cuesta trabajo creerles cuando hablan sobre estar cegados con las mentiras con las que esta terrible, fea  y nefasta corporación los alimentaba. Pero no me mal entiendan tampoco estoy a favor de las practicas de SeaWorld. Solamente es una duda legitima, escucho sus testimonios y no puedo evitar preguntarme ¿En serio tenia que morir una persona más? ¿En serio no se daban cuenta?Nuke The Whales

Obviamente el documental no podía dejar pasar la oportunidad para presentarnos a algunas de las personas y organizaciones que luchan a favor de la liberación de las ballenas y que están en contra de la caza de éstas. Si bien el documental trata de exponer los dos puntos de vista de la manera más imparcial posible, tanto de las (pocas) autoridades de los parques que accedieron a ser entrevistados como para los defensores de estos animales, no pude sino quedar en tremendo shock cuando el filme hace pasar por hechos cosas que no son verdad, o no son del todo precisas. Por ejemplo, en un momento del documental se nos hace saber que las orcas viven unos 70 u 80 años en su hábitat natural, mientras que en cautiverio alrededor de los 35 años. Mientras eso es “verdad” al parecer a los chicos encargados del filme se les olvido mencionar que 80 años no es el promedio de vida de una orca, si no el máximo registrado y el promedio de edad es mucho menor.

A diferencia de este momento, cuando se toca el tema sobre la interacción que estos animales tienen con miembros de su especie; que resulta ser mucho más compleja de lo que se creía, es un instante bien narrado y hermoso. A uno no le queda mas que contener el aliento .

Cortes

Entiendo perfectamente el efecto que quieren provocar al dar cifras tan alarmantes, después de todo Blackfish no es acerca de los entrenadores o sobre Dawn Brancheau. La muerte de las 3 personas, aunque trágicas, sirven solamente como notas o pequeños pies de paginas en una historia en la cual la principal preocupación es mantener a estos animales fuera de los parques de diversiones. La realidad es que Blackfish se nutre de nuestra búsqueda de detalles morbosos en cualquier desgracia. Como aquellas personas que están en contra de la tauromaquia y comparten fotos de animales hechos jirones. La gran diferencia es que este documental tiene más clase. Vayan, corran a verla, disfruten, sufran, mienten madres. Saquen sus propias conclusiones. Pero no se queden indiferentes.

Mi versión con más pelos en las manos regresó varias veces durante los años siguientes al aun llamado “Reino Aventura” (hoy Six Flags México), pero el show de la gran ballena asesina ya había sido retirado del parque, volviendo al espectáculo marino un poco “gris”, sin chiste y bastante soso. Tal vez sea mejor así.

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